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CAMINANTES DEL ARCOIRISBIENVENIDOS: Caminantes del Arcoiris es un Estado del Espiritu. Es una Escuela Iniciàtica que sigue la tradicion de los Inkas Wakakué. Su Guia es el Aguila Dorada. Su actvidad principal Mirar el Sol. Continuando el Camino de los Hijos del Sol. UNANCHA
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January 23 ORDEN DEL AGUILA SOLAR
EXTRACTOS DEL LIBRO CAMINANTES DEL ARCOROIRIS Nunca
sospeché que la pesadilla que había comenzado en la selva,
fuese a durar más tiempo que la excursión, pero en verdad, solo
fue el comienzo de un largo periplo en el cual día a día fui
descubriendo más clara y conscientemente nuevas partes del
que era. El domingo por la noche después de que terminamos el
encuentro, ya en viaje de retorno a Quito me fue imposible
dormir, llegué a mi casa en la madrugada del lunes sin
siquiera poder adormilarme un poco. Ya en mi cama volví a
tentar al sueño, necesitaba descansar para regresar a mis
labores cotidianas, pero al rato entendí que la faena
resultaría inútil. Me levanté y salí en dirección de las
oficinas del Centro Yuyarina (Pensar Sabiamente) que había
creado hacia poco, para desde allí reunir a nuevos caminantes
interesados en el conocimiento ancestral de los Andes. El Retorno de Wirakocha y los Mitos del Desarrollo Atawallpa M. Oviedo CAPITULO 2 WAKAKUE: AQUEL QUE MIRA EL SOL Cerca del mediodía comencé a sentirme francamente descompuesto, mi cuerpo se debilitaba y, aquellos horribles deseos de morir que me habían atacado en mi estancia en la selva, parecían querer regresar con mucha más potencia, sobre todo porque había dejado de ser un sentimiento para convertirse en una certeza. Supe que estaba en riesgo, que solo pidiendo ayuda tendría posibilidades de sobrevivencia y, con las pocas fuerzas que me quedaban llamé por teléfono a un familiar, para que me llevara donde una pariente curandera. Con huevo y velas, la mujer hizo sus primeros intentos de curación, luego me recostó en la camilla para armonizar mis centros energéticos y suavemente fui durmiéndome. Media hora más tarde me despertó explicándome que, en aquella dura batalla con la muerte, el miedo había desprendido mi astral y que ella con su terapia había logrado nuevamente restituirlo a mi cuerpo. Mucho más tranquilo, logré levantarme por mis propios medios; pero a pesar de mi franca mejoría, la curandera me aconsejó seguir un tratamiento. Durante los días posteriores yo me volví terriblemente solitario y de humor inestable. No conseguía desprenderme de esos estados en que una profunda tristeza me llevaban a sentirme culpable y desesperado. No eran sentimientos diferentes a los que tienen todas las personas pero si tenían un grado de profundidad y conciencia que lograban apabullarme. Temía no tener coraje para resistir, temía a la locura y seguramente también temía a la muerte por lo que busqué una vez más la ayuda del Sol. Y como antes hiciera en la selva, lo esperaba sentado en mi jardín, para que esos rayos benéficos sanaran todo ese dolor acumulado, quizás de varias generaciones. Día a día iba viviendo diferentes estados emocionales, que me llevaban a una gran crisis física y energética. Pasé por la melancolía, la ansiedad, los celos, la envidia, la lujuria...; en realidad por todos los estados del ego. Cada uno fue abriéndose en mí y toda la memoria de la humanidad y de mis ancestros reflorecía alternativamente a mi alma. Todos me atrapaban hasta su estado máximo y me obligaban a reconocerlos y a descubrirme en cada uno de los actos impuros y miserables. Tuve que sacar a flote todas las enseñanzas recibidas en mi camino espiritual con diferentes maestros, shamanes, curanderos, para poder mantenerme y no dejar que el miedo y la ignorancia se apoderaran de mí y me destruyeran más. Pero paralelamente se fue despertando mi conocimiento interior y aquello era la otra cara de aquello tenebroso y árido. Era como que podía vivir los estados más devastadores pero de allí mismo salía un poder para retroalimentar mi camino. Gracias a ese proceso de 10 años en el camino ancestral pude salir y reconstituirme de esos momentos traumáticos, caso contrario posiblemente hubiera devenido en alguien trastornado o me hubiera hundido más en mis penumbras. Pero quién guiaba todo eso y me daba la conciencia suficiente, era el Sol. Sentía como él se abría lentamente dentro de mí, como iba ingresando a mi vida e iluminando mi espíritu. Descubría como mi maestro interior se abría paso, y me daba las pautas justas para seguir despertando, a partir de ir transmutando mis culpabilidades, prejuicios y estereotipos. Así pasé un mes, y cada día era una experiencia terrorífica y deslumbrante. A veces temía cada nuevo día y la idea de vivir un nuevo episodio me aprisionaba. La ayawaska continuaba actuando dentro de mí, abriéndose cada vez más por mis densidades y despertándolas. Unos días eran más fuertes que otros, llevándome a remontar lo que más podían y provocándome un gran delirio emocional. Algunas veces lloré y desesperado pedía ayuda a la vida, al Gran Espíritu, a quien pudiera terminar con ese angustioso proceso, pues parecía que nunca iba a terminar. No tuve a ninguna persona que pudiera sostenerme, solo el Sol me dio el soporte y la fortaleza para seguir, con la esperanza de que pronto terminaría la pesadilla. Pasé el infierno y el cielo, con todas las críticas y lamentaciones de mi desgraciada vida. Solo veía como frustrante y decepcionante todo mi pasado, mis ancestros, a toda la sociedad en su conjunto. Pero al mismo tiempo, el Sol se iba paulatinamente acicalando dentro de mí, y surgía una persona más lúcida y profunda, que a veces yo mismo me admiraba de cuanto comenzaba a descubrir de la vida y sus misterios. Me levantaba presuroso cada mañana para recibir al Sol, luego cerraba los ojos sin perder la conexión con él, y se abrían las mas increíbles comprensiones y entendimientos a todo eso que vivía dentro de mí. Solo preguntaba algo e inmediatamente se clarificaba, era como un baúl de conocimientos al cual había que irlo dejando manifestarse. Venían informaciones de todo tipo, aún cuando al principio no alcancé a ver toda la importancia que ello conllevaba, pues mis miedos todavía generaban desconfianza en mi futuro. De esta manera entré en una profunda relación con el Sol, es decir, mi sol comenzó a vibrar junto a él y en esa resonancia se abrían más perspectivas para mi vida. Mientras pasaba el tiempo, llegaban a mi vida personas que me conducían cada vez más, dentro de ese camino. Aparecían libros, artículos, informaciones sobre los Hijos del Sol. Surgían nuevos viajes al conocimiento solar y a todos sus secretos guardados en la memoria de todo cuanto había en la tierra. Cada encuentro parecía una coincidencia, como que simplemente era el azar, pero luego me di cuenta que detrás de todo ello estaba la conciencia solar que comenzaba a atraer todo tipo de llaves para abrirme al sendero solar. Era mi campo energético que se hacia más luminoso y me iba conduciendo paulatinamente a nuevas experiencias y a reencuentros muy particulares. Especialmente hubo uno trascendental para mi vida, cuando un día caminando por un valle cerca de Quito, me encontré con un sabio anciano. Al principio me pareció alguien extraño y loco, pues miraba fijamente el sol por varios minutos y pensaba que se iba a quedar ciego, aunque por un momento pensé que en realidad era ciego para hacer lo que estaba haciendo. Pero había algo en él que me atraía y que me decía que no estaba ciego, luego de meditarlo por unos minutos decidí abordarlo. -¿Qué está haciendo, por qué mira fijamente el sol?-. El respondió que no estaba mirándolo sino viéndolo. Tal vez comprendiendo mi gesto de extrañeza, siguió diciendo. “Descifro al Sol”. Pero todavía sus explicaciones me resultaban demasiado herméticas y, como adivinándolo, comenzó a hablarme así. “A cada momento las personas intentan detener a la vida, cuando en verdad lo que ellas deberían hacer, es no hacer nada, es decir dejar que ella pase y uno darle la mano. Es como el agua que fluye incesante, brota de manantiales, se filtra entre las piedras, y va hacia el mar. Si alguna vez intentaste que ella quedase en tus manos, ya sabrás que eso es imposible. El ser humano cree que el Sol se mueve y a pesar de que sabe que no es así, allí se queda, cuando su misión es girar su vida, teniendo como centro al Espíritu.” Mientras esto me decía, en ningún momento el Anciano dejó de mirar la refulgencia solar y, como si sus rayos le fueran dictando las palabras, continuó diciendo. “Te estaba esperando. Sabía que alguna vez la vida nos ofrecería este encuentro y aquí estamos, cumpliendo con esa tarea que ella nos tenía preparada. Muchos se sienten superiores al Gran Orden Unidiverso y, encaprichados en hacer su voluntad, traman en su contra. No entienden que así solo logran intranquilidad y desasosiego en su alma, para después enfermar al cuerpo. ¿Has observado a los nadadores profesionales?. Ellos han comprendido que no vale la pena ir contra los movimientos del agua. Han aprendido su ritmo y se mueven como peces casi sin mayor esfuerzo. En cambio aquellos que temen a las corrientes acuáticas siempre son presas del pánico y no será el agua, sino justamente el miedo y la falta de confianza lo que terminará ahogándolos. ¿Has comprendido?. Si en un agua correntosa el nadador se detiene de todas maneras será arrastrado y si la tierra detuviera su girar, los del otro lado se quedarían a oscuras. Y si tu quieres detener a la vida, ella ocurrirá de todas maneras”. Sonreí, comenzaba a entender. Y el hombre, de pelo canoso y largo, barba blanca y flaco, bien bronceado y con apenas un pantaloncillo puesto; continuó. “Si la vida dispone que alguien sea carpintero, suavemente le irá llevando hacia allí. Pero puede que él no quiera o sienta que no es agradable esa tarea, entonces la vida se encargará de demostrárselo. No, no es fatalismo ni imposición, solo es producto de un Orden establecido en el que todos estamos diseñados para un objetivo primordial. Si pones azúcar en un recipiente verás que poco a poco todo el líquido se irá endulzando en forma pareja y en la medida justa, porque todo aquello que exceda no será absorbido y quedará en el fondo. Armonía y equilibrio eso es la vida. Como en un gran teatro cada uno tiene una función, un rol para el que ha sido asignado, debemos dejar que la vida se manifieste en nosotros y disfrutar con ese personaje que hoy nos ha tocado representar. Así como la naturaleza se permite los recambios estaciónales, de la misma manera debemos nosotros aceptar los diferentes estadios del alma e ir aprendiendo de cada uno de ellos. Aceptar con sabiduría, agradecer por cada momento vivido, sin descalificar a ninguno y continuar nuestro amoroso aprendizaje consciente, es el secreto de todo buen Caminante”. Sus palabras se oían bellas, no obstante me preguntaba yo, cómo se lograría aquel estado. Percibiendo mis pensamientos él prosiguió. “Aprende a ver, haciendo que tus sentidos se revelen en cada uno de tus poros. Vive profundamente este instante y este lugar. Déjate llevar en la conciencia de que eres uno más con el Todo. Ya no preguntes de que manera, solo hazlo como hacen los pájaros que a nadie preguntan cómo volar. Solo vive, solo hay que estar en la vida, no hay nada más que hacer, ni ser, ni tener. Ya tienes la vida y con eso tienes todo, no necesitas nada más. Con la vida se nos ha dado todo el poder del Creador, y lo único que necesitamos es Saber Vivir. Eso es el ver, jugar al juego de Kontixi o Gran Espiral de la Conciencia Infinita, y así en concordancia con el movimiento de la vida. Por esto tú me encuentras aquí; tú y yo hemos llegado desde quién sabe qué tiempos para nuestra cita. Se me ha pedido que enseñe a ver (resentir) la vida, se me ha dicho que debo guiar a los Exploradores Solares. Entonces eso hago, espero a que ellos lleguen, como has llegado tú, porque así estaba predestinado en los ciclos de la vida”. Comencé a comprender, sabía que el Sol nuevamente me guiaba. -Y quién es usted? -, pregunté. “Soy un Wakakué, Aquel que mira el Sol”. Respondió directa y concretamente. Yo hice un gesto incitándolo a que explicara que significa eso. “El Wakakué es un Hijo del Sol, aquel que quiere ser como su padre: brillante, luminiscente, transparente, fulgurante en cada uno de los actos de su vida. Al mirar al sol tomamos su conocimiento y nos rellenamos con su energía para estar altivos y radiantes como el Señor Luminoso, y ahí podemos ver. El sol es la Luz Sagrada atrapada en la materia; de él dimana el orden divino, es fuente de la vida eterna. Aquí en la tierra nos preparamos para despertar nuestra conciencia solar como soles humanos para luego partir como seres solares en consciencia plena. ¿Cómo? A través del ver, que es simplemente mirar (Estar), sin Hacer Nada (Ama Ruray), sin Ser nadie (Ama Kay), y sin Ir a alguna parte (Ama Riy) . Cuando los curas españoles, preguntaron a nuestros hombres de sabiduría cuales eran nuestros 10 mandamientos, nuestros sacerdotes les respondieron: tenemos solo tres, que en realidad es un solo: Ama Ruray (No Hacer), Ama Kay (No ser), Ama Riy (No Ir), es decir: Tiyay (Estar). Los curas no entendieron y trataron de interpretarlo a su manera católica, y dijeron: No Hacer, los indios quieren decir: No trabajar, es decir: No seas vago (Ama quella). No ser (Ama Kay), los indios quieren decir: No existir nada, es decir: No mentir (Ama Llulla). No ir (Ama Riy), los indios quieren decir: No correr, es decir: No Robar (Ama sua). Los curas católicos cambiaron totalmente el sentido y transformaron nuestros 3 principios básicos de: Ama Ruray, Ama Kay y Ama Riy, en 3 mandamientos católicos: Ama quella, Ama llulla, Ama sua; que luego los popularizaron y que hoy lo repiten equivocadamente, casi todos los hermanos andinos. En el mundo han existido y existen 2 tipos de pueblos: la civilización del ser y la cultura del estar, esa es la diferencia básica entre unos y otros. Los pueblos del estar dicen: No hago la vida, no soy yo, no vengo ni voy, y solo están viviendo, siendo, existiendo, aquí y ahora, no mas. Los pueblos del ser dicen: Yo soy el productor, yo soy la medida de todo, yo soy el centro; que es lo mismo que decir, yo soy rico, yo soy inteligente, yo soy libre. Nosotros hemos comprendido, que la vida es el arte del equilibrio y la armonía; el misterio de aprender a vivir en unión complementaria. Este es el Camino del Sol Andino, o conocido en lengua kichwa (quichua de Ecuador) como Tawantin: La unión de los 4 elementos y las 4 direcciones: los cuales generan 6 relaciones y la unión en el centro (K'intu) de todos ellos: Yanantin, Tinkunakuy, Masintin, Awkanakuy, Aynintin, y Mink'anakuy. Estos poderes son los que estamos puliendo, y que necesita la humanidad para seguir su camino de regreso a la Luz. Hoy está detenido y debe continuar, pero ello solo es posible en el equilibrio y la armonía. Pasamos de extremo a extremo de aprendizaje para posteriormente interiorizarlo a través de la reconciliación, y así continuamos tejiendo en el Gran Infinito. Comprendes tu?.” Hice un gesto de afirmación y presté más atención a lo que me decía. “Todos quienes habitamos en este sistema somos seres solares porque estamos constituidos de energía solar. Cada gota de sangre que tienes, cada planta que ves, cada aire que nos acompaña, cada sentimiento está impregnada de la conciencia solar. No hay nada más que seres solares en distintos grados y estados de vibración solar, habitando en distintos planos y dimensiones de este unidiverso solar. La luna, las plantas, las bacterias, los átomos, todos están imbuidos del poder del Sol, sin él no seria posible esta forma de existencia, sin su presencia no estaríamos en estos cuerpos que hoy tenemos. El sol mantiene la vida y los otros elementos sostienen la vida, todos necesarios e importantes para la existencia de Todo. Gracias a su radiación se fecunda la naturaleza, se despeja nuestro pensamiento, el hombre deviene sabio. La estrella que nos alumbra todo lo ve, nada escapa a su acción ni a su influencia; es el ojo de Dios. Percibir la luz significa esclarecerse, con ella llega el conocimiento. Para los hombres de todas las épocas ha existido una relación indisoluble entre el sol, la luz y el tiempo. En todas las culturas antiguas, el astro luminoso ha precedido cada día y ha instaurado las edades del mundo. Entonces, la función de un Wakakué es mirar al sol para escuchar los mensajes del Maestro Iluminado, recoger sus enseñanzas y transmitirlos a los exploradores solares. Amplificar la conciencia solar para florecer el sol interior de cada uno”. Sus palabras sonaban profundas y convincentes, pero había algo que no me funcionaba, pues cualquier persona que mirara unos cuántos minutos al sol se podría quedar ciega. -¿No tiene miedo de quedarse ciego?-, pregunté. “Todo en la vida es un arte, y el artista tiene que afinarse paulatinamente, así su instrumento entonará las más tiernas melodías del cosmos. Aquél que recién se inicia en este arte, debe comenzar de manera muy suave y paulatina su contacto con la Luz Suprema. Luego de meses y hasta de años de entrenamiento, sus ojos obtendrán la destreza para que sus ojos dancen sin prejuicios y miedos en toda la magnificencia del espectro de luz. Hoy, la mayoría de personas no pueden mirar al sol y por eso no pueden ver lo sagrado. Su densidad interior es tan pesada, que el más mínimo rayo de luz les afecta. Es como cuando alguien ha pasado mucho tiempo en un espacio cerrado y sale a la luz, evidentemente la luz le provocara ardor y preferirá la oscuridad. Eso es justamente lo que hoy viven casi todos los seres humanos, por eso es que no pueden abrirse a la luz y prefieren seguir en la queja y los sufrimientos, en donde de alguna manera se sienten cómodos y seguros. Es exactamente igual a lo que te ha venido sucediendo, al momento que tu interno salga de la oscuridad, en ese momento podrás ver la claridad en todo su esplendor y magnificencia, es decir, podrás vivir en un nuevo campo vibratorio”. Me quedé sorprendido de esa afirmación y pensé que tal vez se refería a mi vida en forma general y no a mi experiencia con la ayawaska. No dije nada y me concentré en escuchar cuanto me decía. “La luz es una onda vibratoria, tiene una característica específica de energía refinada, y solo puede ser observada por una conciencia igual. La mayoría solo puede mirar los colores del arco iris, pero no pueden mirar los rayos infrarrojos, ultravioleta, rayos x, gama y las ondas. Los ojos son las ventanas del alma, y a medida que tu alma se desintoxique de emociones estancadas, en ese momento podrás ver más y cada vez más claramente, es decir, ver más allá de lo que aparente es, o de lo que no quieres ver. Si tu conciencia se purifica, vas a entrar en otra frecuencia y podrás descubrir nuevos secretos y encantos de la vida. Hoy solo puedes mirar la vida hasta el nivel de tu conciencia y crees que eso es la realidad, pero en realidad solo es un espejismo del ego. Por ahora solo ves la vida desde lo material y no puedes ver todavía desde lo espiritual. Solo quien puede ver la vida desde lo espiritual puede ver lo sagrado en todo. Antes que los científicos descubrieran los otros rayos, se pensaba que solo habían siete, ahora creen que solo hay los que han descubierto, pero hay muchos más, los ultra de los ultra. Y eso es muy difícil que lo vean con aparatos mecánicos, eso solo es posible con los ojos del alma, y tú tuviste la oportunidad de ver esos otros colores a través de la ayawaska. Por lo que, los científicos también viven limitados en comprender y entender lo que es realmente el Gran Orden Unidiverso, Pachakamak, y de ahí sus prejuicios y estereotipos, especialmente con las personas que tienen ciertas sensibilidades, que los laboratorios no pueden medir”. -Entonces, el Wakakué es el que práctica la medicina del alma?-. “De la misma manera que hay quien práctica la medicina herbolaria, o la sanación a través de las Plantas Sagradas, o invoca espíritus de lagos, montañas, piedras, o los que trabajan con sonidos para lograr trance o sueños; el Wakakué mira y ve ( siente) el alma. Pero el Wakakué no es solo médico, y en los términos que el mundo civilizado concibe al médico o psicólogo en forma separada. Sino que es todo ello: artista, matemático, danzante, astrónomo, sacerdote. Está en todas partes y en una sola, pero eso solo lo logra si está en equilibrio, pues sino significa que está en un extremo, y ahí no hay la totalidad sino la perspectiva limitada. Quien tiene un poder tiene una debilidad, esa es la ley de la vida. En todo hay su complementario, pero solo quien vive en armonía esta en el Orden Natural, y no en sus extremos. Hay muchos maestros pero pocos llegan al equilibrio, ese es uno de los estados de maestría más difíciles de lograr. Es la armonía entre el hacer y el no hacer, entre el ser y el no ser, entre el deber y el no deber, entre el tener y el no tener. Pero para ello hay que conocer y dominar los dos extremos, luego de lo cual el equilibrio es normal. El unidiverso necesita cambiar para seguir existiendo si no, ya no sería vida. La única constante es el cambio, lo que no significa que el cambio es desarrollo, simplemente cambio. El agua vaporizada no es más desarrollada que el agua congelada, es simplemente otra manifestación de su existencia. Así la vida va cambiando por diferentes estados, en forma cíclica y espiral, en parejas complementarias: avanza y retrocede, sube y desciende, se abre y se cierra; y siempre retorna en forma diferente y cada vez recreada de otra manera”. -¿No somos mas desarrollados que el hombre de las cavernas?.- “Exactamente, no somos más desarrollados solo diferentes, pues lo único que nos diferencia es el nivel de conciencia, y eso no necesariamente tiene que ver con tiempo o época. Más bien, quien está más alejado de una vida natural está en un nivel de conciencia inferior. Por lo que el hombre moderno está más desprotegido que el hombre de las cavernas; él está más desolado en su mundo encajonado de máquinas, que ese hombre que se sentía pleno en la inmensidad del cosmos. No porque hoy existan grandes científicos estamos más desarrollados. Habrá más tecnología pero no más conciencia, es decir, mientras más superficial es la vida la conciencia es más pobre. Simplemente hoy se ha creado otro mundo pero sigue existiendo el dolor, el hambre, el amor, los sueños, la paz. Eso sigue latente en todas las culturas y en todos los tiempos, pero las formas de reacción son diferentes, y el hombre de las cavernas estaba más realizado que este hombre de los computadores. Por lo que todo es relativo y no se puede decir quienes estuvieron mejor o peor, a como en forma arrogante hoy muchos se creen superiores a sus ancestros y a los pueblos que viven lo más naturalmente posible; como una manera de justificar su solitaria existencia. La diferencia entre los humanos no está entre vivir en una caverna o en castillos en el aire, sino en quien vive la naturaleza de la realidad o la ilusión de la realidad; entre quienes han creado un sistema social en correspondencia con el Orden Cósmico, y quienes con el Orden Ilusorio; entre quienes viven en el mundo creado por el Supremo Poder de la Consciencia Infinita, y quienes viven en la isla de la fantasía creado por el poder supremo del Stok Market. Incluso podríamos decir que ese hombre salvaje de las cavernas estaba más próximo a la realidad del Orden Unidiverso Complementario, al contrario del hombre civilizado que vive en el orden de la ficción. Hoy ellos tienen más desventajas, pues están en un mundo artificial, el cual les aleja más de la esencia de la vida, para solo vivir una idea o una realidad virtual, de lo que es la existencia. Para ellos, el mundo natural es salvaje y atrasado, para nosotros su mundo de disneylandia es bárbaro y alucinado; esa es la gran diferencia. Me recuerdo de mis amigos de la amazonía de Ecuador que vivían alegres, en armonía y equilibrio con su medio por miles de años, hasta que en los años 50 llegó la civilización del petróleo y se terminó su dicha. Con la civilización llegaron las máquinas que talaban los árboles y la tierra se volvió desierto, salía el oro negro y se regaba por los ríos, matando los peces y todo lo que tenía vida. Con las compañías norteamericanas e inglesas llegaron también las llamadas enfermedades blancas, aparecieron los poblados con escuadrones de policías, militares, sacerdotes, prostitutas... Y todo ese verde valle en menos de 30 años se transformó en humo, muerte, desolación, miseria para sus eternos habitantes; mientras los bancos extranjeros se inflaban de riqueza, poder y gloria, por los siglos de los siglos, amen... Es decir, la historia se repitió desde cuando llego la civilizada realeza de España, solo que esta vez era la realeza inglesa de Gran Bretaña y la realeza inglesa de Estados Unidos de América, las que venían trayendo más de su sagrado progreso y de su bienamado adelanto. Todos nosotros hemos sido testigos de todo ello, y hemos vivido ese mito de occidente todo este tiempo, y lo seguimos viviendo hasta nuestros días. Pero algunos hermanos europeos ya se han dado cuenta a donde les llevaron sus sectores de poder y están queriendo retornar a una vida natural y sana. Ya no quieren seguir siendo súbditos de la realeza, en todas sus variantes. Si no pregunta a la gente que vive en los autodenominados países desarrollados y primer mundistas, si están de acuerdo y felices con su modo de vida. Más bien, por el contrario están queriendo retornar a un modo de vida natural, están cansados de la polución, de las enfermedades, del stress, de la forma de vida artificial y plástica... Pregunta a Greenpeace, a Sea Sheperd, America’s Foret, a los Partidos Verde, a los productores biológicos y demás grupos ecologistas, humanitarios y culturales, si quieren más progreso, o por el contrario quieren volver a un sistema natural; y más bien ponen de ejemplo o de referente a nuestros pueblos ancestrales, como un modelo de vida sano. Ese es el engaño de la civilización, mientras más civilizado te vuelves eres más infeliz, y por el contrario, mientras más natural te vuelves entras más fácilmente en el Orden de la Creación. Mientras más cubres tu cuerpo, más enfermo estás. Mientras más encerrado estás, te vuelves más indefenso a las bacterias. Mientras más comes cosas artificiales, más frágil estás. Mientras más necesidades por satisfacer tienes, más desesperado estás. Mientras más trabajas, cada vez te falta más dinero. Mientras mas tienes, crees que algo más te falta; así de contradictorio y ambiguo es todo ello. Entonces, no hay desarrollo ni progreso solo un diferente punto de vista de ver. Puedes mirar tu pasado como algo trágico, o puedes ver lo mismo como algo anecdótico y te ríes de todas las locuras que hiciste. O sufres o te ríes, con lo mismo que hiciste. El momento en que te ríes de todo lo ridículo, ya no sufres sino que estás en amor. En la vida humana solo hay el sufrimiento o la alegría, no importa la cantidad de filosofías, ciencias, conocimientos, religiones si no puedes ser feliz. Pero no todo maestro es feliz, en realidad solo el antimaestro es verdaderamente feliz, porque sabe que está loco, mientras los otros creen que no lo están. El antimaestro ve en todo un chiste y se ríe de lo más mínimo, porque él sabe que no queda otra cosa más que hacer, sino reírse de este mundo increíble y maravilloso”. January 21 LOS HIJOS DEL SOLUNANCHA (TOMADO DEL LIBRO CAMINANTES DEL ARCOIRIS) “Todas las mañanas era común ver a nuestra gente, después de levantarse y antes de iniciar cualquier actividad ir a recibir a la Energía Dadora de Vida. Ese saludo, era al mismo tiempo de asimilación de la Fuente Suprema para que la energía circule fluidamente, oxigenada y ligera; para de esa manera estar fuertes y alegres en las labores cotidianas del nuevo día. Era el primer alimento del día, el recibir la guía y el poder de la Consciencia Luminiscente. Teníamos una visión sagrada de la vida, y lo sagrado era la comprensión de que no existía nada más que lo Sagrado. No hacíamos diferencias de sagrado y profano, todo era sagrado, desde lo más grande a lo más pequeño, desde lo más espiritual hasta el más mínimo microbio. Comprendíamos verdaderamente que Dios era omnipresente y omnisciente, más no omnipotente, por lo que no podía ser ni existir nada fuera de si mismo, ni tener otra forma particular. Comprender que el sol es nuestro padre y la tierra es nuestra madre, cambia totalmente la visión de la vida. Esto significa que somos hijos de la luz (sol) y de que el paraíso (tierra) está todo el tiempo con nosotros. Lo contrario, implica creer que somos producto de la traición de Eva en complicidad con el diablo (serpiente-naturaleza), los cuales fueron expulsados del paraíso y castigados a trabajar para hacerse merecedores de él. Es decir, la vida así se transforma en un acto de penumbras y en un sacrificio por un futuro redentor. Con ello, estamos condenados de por vida, a no disfrutar de la alegría, del amor, de la sexualidad, de la abundancia, del bienestar que está a nuestro alrededor, por pensar que todo eso se va a cosechar en un cielo rosado. Al desprenderse de ese dogma, la vida se traduce en fiesta, cada instante es sagrado. Y dios no es un ente juzgador sino un ser que se da a sus hijos en cada alimento, piedra, animal, río, montaña, para que ellos se auto realicen creativamente. No hay que hacer para un futuro sino vivir en el presente, no tenemos que pagar nada sino solo reciprocar todo lo que recibimos. Así no tenemos miedo a la muerte o al infierno, por lo que podemos actuar sin ninguna carga y culpabilidad. Nuestras mujeres no son unas putas sino que son amor y paren hijos de amor. En otras palabras, somos fruto del amor y como somos amor generamos más amor, y todos son nuestros hermanos y hermanas amorosas, y en consecuencia somos parte de una gran familia cósmica de amor. Si cada niño que nace fuera enseñado así, seguro que seríamos pueblos totalmente diferentes a lo que somos ahora. Cada guerra, cada suicidio, cada drogadicto, cada pesadilla nace del cuento más ridículo y macabro, difundido en el Medio Oriente por Moisés y Abraham, y que ha terminado con la vida de millones de personas en un período de unos tres mil años. Los religiosos conquistadores se impusieron primero en Roma y luego en toda la Europa, poniendo fin a las culturas originarias que se habían formado durante más de 30.000 años, de una manera propia y natural. Ellos son los responsables en particular de la extinción de la cultura sabia de los Celtas. A su vez los europeos cristianizados la impusieron en el mundo entero, instaurando el sistema económico, jurídico y psicológico de la culpa, del castigo, de la jerarquización y de la dominación, propio de la doctrina semita (judeo-católico-musulmán) que subsiste hasta nuestros días. Los conflictos religiosos del Medio Oriente se transformaron en guerras santas en el mundo entero, especialmente en Europa con las Cruzadas y la Inquisición. Posteriormente este triste episodio se repitió en América y el Africa, a los cuales les sometieron con los mismos argumentos. Pero así mismo, son los europeos los primeros que se han desatado de estos 2000 años de alineación y ostracismo, y los otros pueblos van por el mismo camino, solo básicamente subsistiendo en el Medio Oriente. No es casualidad que sea así, seguramente ellos serán los últimos en despojarse de esa creencia y quizás ahí se terminará con la sangre derramada por ir tras la conquista bárbara de una tierra prometida, de un pueblo elegido y de un juicio final. Nosotros nos denominábamos Hijos del Sol porque sabíamos que éramos burbujas luminosas, nubes radiantes, huevos brillantes. Y era un ritual al mismo tiempo, porque era la manera de entrar en el espacio sublime del amor cósmico expresado en su manifestación radiante. La ceremonia permitía romper con la mente individualista para entrar en la conciencia sutil, dejando que hablase el ser íntimo. Las ceremonias eran para recordarnos que todo era sagrado, para no olvidarnos que cada acto de la vida es sagrado, no solo lo espiritual. La ceremonia para nosotros es un mecanismo para despertar la concentración, para fijar la voluntad; no para estar pidiendo la caridad o la misericordia de Dios, pues sabemos que cualquier cosa que queremos debemos pedirlo a nosotros mismos, porque todo está dentro de nosotros; porque somos uno solo con Dios, con la Totalidad, con el Infinito.” -¿Y cómo era ese saludo, de qué forma se entraba en la conciencia solar?-, indagué con mayor intensidad. “El ritual de cada día, es el acto de ligarnos con todo el unidiverso complementario, es entender que lo que importa en la vida son la cantidad y calidad de relaciones que tenemos. Un hombre es rico, no porque tiene mucho dinero, sino por la profundidad de interrelaciones que tiene con los seres de la vida. Es rico por la cantidad y calidad de amigos que tiene, pero no únicamente humanos, sino de todas las formas y presentaciones de la vida en su conjunto. Pero amigos de verdad, no simples conocidos o solo para aprovecharles o utilizarles en las ventajas que ellos nos ofrecen, sino para reciprocar. Y ese es el ritual, el acto de intercambiar y de estrechar nuestras relaciones para que sean cada vez más íntimas. No es simplemente por rezar ni nada por el estilo, son actos para generar nuevas y más profundas formas de unión, de hermandad, de conexión. Una persona que vive así, jamás esta sola, no sabe lo que es la soledad; por el contrario, una persona individualista y egoísta, esta rodeada de millones de seres humanos pero se siente sola. Tiene muchas riquezas materiales pero vive triste y abandonada, su vida se desenvuelve en proteger su castillo inexpugnable y en criticar a los que no tienen lo que ella tiene. Nuestro ritual al sol tenía dos partes o dos objetivos. En primera instancia, se realizaba una conversación con la Esencia Vital, momento en el cual se señalaban todas las intenciones para la vida de cada uno, su pueblo y toda la gran familia cósmica. Luego se entraba en estado de quietud silenciosa para escuchar los mensajes del Padre Luminoso. Posteriormente venían ejercicios físicos y energéticos para alimentarse de la sabiduría y el conocimiento que en cada rayo emitía el Gran Circulo Sagrado de Fuego. Es lo que de alguna manera lo has venido haciendo tú, ninguna persona en particular te lo había indicado, sino la conciencia de la ayawaska fue la que te guió, era la memoria de los abuelos que renacía en ti. En las oraciones, primero se hacia un saludo a Kontixi Wirakocha Pachayachachik, la Gran Espiral de la Conciencia Infinita, a todos los seres que habitaban en las cuatro direcciones de las tres partes del Gran Huevo Cósmico. Es decir, a los espíritus, entidades, seres y señores del unidiverso, los ancestros, la comunidad y uno mismo. Después se hacia una remembranza de todo lo recibido y aprendido el día anterior a través del caminar por cada maestro, llámese: animal, situación, compañero, obstáculo, niño… que se nos había cruzado en nuestra marcha. Finalmente se pedía por que el nuevo día fuese de nuevos descubrimientos, retos y desafíos. Todo esto representaba la comprensión y el entendimiento de que estábamos integrados y fusionados con todo, por lo que éramos una misma unión. Entrábamos en relación con cada uno de ellos, de la misma manera que lo hacíamos entre humanos. No había diferencia entre las formas más elementales hasta las más complejas que pudiesen existir, en la convicción de que en el Todo estaba impresa la mínima existencia divina, de que cada uno esta formado de tierra, viento, agua, calor, nieve...; es decir, no nos sentíamos separados, diferentes o superiores a la naturaleza. No era una relación a la distancia o de una simple valoración de sus beneficios e importancia; sino de una relación transversal y recíproca, en la medida de que estábamos emparentados, por lo que éramos una gran familia. De ahí la denominación de padre, madre, hermanos; no como un acto simbólico sino como un acto de reconocimiento y de existencia real de tal conexión e integración con el unidiverso, sabiéndonos cada uno un unidiverso en miniatura”. Paró de hablar y comenzó a hacer una serie de movimientos. Primero formó un triángulo con sus manos, uniendo los dedos pulgar e índice y luego extendió sus brazos en dirección al cielo. Desde ahí empezó a descender, permitiendo que atraviesen por el triángulo los rayos luminosos desde la cabeza hasta su sexo. Luego comprendería que era para activar los distintos centros de energía u Ojos de Energía Consciente, como él prefería llamarlos. Para los Wakakué, existían 11 ojos principales: sacro, ombligo, plexo solar, corazón, garganta, ojo físico izquierdo, ojo físico derecho, entrecejo, fontanela y sobre la parte superior de la cabeza, el alma personal, y el espíritu total, que le conecta con toda la vida. El momento que descendió los brazos no cambió la posición de las manos hasta el plexo solar, es decir, el triángulo con las puntas hacia arriba, pues según me explicó esos centros de energía estaban conectados con el mundo del cielo. Pero a partir de ahí giró la punta de los dedos en dirección del mundo de la tierra, al que estaban conectados los demás centros de energía del ser humano. Pregunté al Wakakué que significaba ese triángulo y por qué era de poder, como él me lo había dicho. Respondió que era de poder porque de esa manera se podía unir el lado masculino y femenino de la persona, pues en realidad éramos un solo cuerpo pero dos campos energéticos separados, el lado derecho y el izquierdo, y al hacer el contacto de esa forma se unían energéticamente las dos partes de nuestro ser. Además explicó que el triángulo o pirámide representaba las tres partes del ser humano: munay, el amor o los sentimientos que son del sexo hacia abajo y por donde se reproduce la vida; llankay, el laborar o la voluntad, que va desde el ombligo hasta el corazón y que son los órganos que siempre están trabajando; y el yachay, el conocimiento y la inteligencia, que va desde el cuello hasta la parte superior de la cabeza. La pirámide también representaba los tres mundos de la conciencia: el Janaj Pacha o mundo espiritual; el Kay Pacha o mundo consciente; y, el Uku Pacha o mundo del ego. O los tres tiempos: el después o el futuro, el ahora o presente y el antes o pasado. O los tres espacios: el afuera o arriba, el aquí o en medio, y el adentro o abajo. Eran los tres mundos proporcionales y dinámicos en que estaba constituido el Gran Huevo de la Vida. “Cada vez que atraviesan los rayos del sol por el triángulo, vitaliza en forma armónica cada una de tus ojos de conciencia, llamados chakras por los indios de la India. Para nosotros los indios andinos, chakra es también un espacio energético de la madre tierra, y además el lugar donde se unen los tres mundos. Y de estos ojos salen cinturones de luz de diferentes colores que envuelven a la persona. Entonces, cada vez que pases con el triángulo por una de los chakras, te debes detener por un momento para asimilar toda la fuerza regeneradora del sol. El triángulo, como es masculino y femenino en ese instante, es como una ventana que permite que ingrese más fluidamente el conocimiento solar. Por ejemplo, el momento en que te detienes sobre el ojo de la cabeza permites que la energía solar limpie los pensamientos malsanos de tu campo vibratorio, y tu mente esté mas clara, lúcida, profunda”. Me instó a que repitiera 5 veces, el montar y descender los brazos con el triángulo de poder y que, cada vez que ejecutara intentara expandir mi burbuja energética y me conectara conscientemente con la fuerza concentrada del sol. Por el momento solo la intención era lo que valía, pues todavía no tenía abiertos mis receptores de energía, algo que dijo que se me abrirían mas tarde a según como avanzara en mi entrenamiento energético. En primera instancia era suficiente con solo visualizar y desear que se abran los chakras, formando un túnel de luz y dirigiéndolo hasta el sol, para comenzar con la formación. Me remarcó que debía sentir cómo ingresaba el poder amoroso del sol, por ejemplo penetrando en mis sentimientos y haciéndolos más generosos y firmes, dulces y templados. Me explicó que de esta manera, se procedía a una alimentación consciente con la energía vitalizadora del sol, la cual procedía a evaporizar energía congestionada o pesada. Al ingresar esa energía fina y refinada del sol, se contrarrestaban entidades y fuerzas del ego, y a entidades de baja frecuencia que nos restaban energía para nuestra preparación y formación como Caminantes de la Luz. Luego procedió nuevamente a estirar los brazos, y al mismo tiempo a alargar su cuerpo energético para conectarse con el campo vibracional del Tayta Inti, Padre Sol, según me explicó. Esta vez, al momento de pasar el triángulo por el ombligo, dijo que aquel era un chakra muy importante ya que ahí estaba el poder de la voluntad, que es opuesto al poder del miedo que anula e inmoviliza, y que es lo que desarrollan las personas y las culturas que tienen al miedo como su principal referente de vida. Dijo también que quién lograba maniobrar perfectamente esta central de energía tenía muchas posibilidades de fusionarse con las fuerzas del unidiverso complementario. A través de este segundo ojo espiritual, se podían absorber todo tipo de energías, así las energías densas para aligerar nuestro campo energético, o el de otras personas. Como también se podía alimentar de todo tipo de fuerzas ligeras de la naturaleza. Este chakra del ombligo conjuntamente con los ojos físicos, eran las más grandes puertas de captación e interiorización de energía, poder, y conciencia. Me sugirió que cada vez que encontrara un sitio u objeto de poder me comiera respetuosamente toda la energía posible. Para ayudarse o facilitar este proceso, podía tocarse el elemento energético directamente con la piel del ombligo, por ejemplo una gran piedra, abrir el chakra del ombligo e interiorizar conscientemente todo su poder. Pero dijo que esta actividad de asimilar energía yo lo podía hacer todos los días con el sol que estaba siempre presente, especialmente en el Ecuador que se le tenía todo el año. Cada vez que descendía los brazos con el triángulo de poder, me motivaba para que observara como se iba encendiendo más mi cuerpo luminoso, de cómo los hilos de luz que habían penetrado por las anteriores antenas iban amplificando mi nube de luz, como él llamaba al cuerpo energético. Precisó que la acción de pedir u orar al sol, estaba conducido a darle una intención a cada uno de los filamentos solares para que actuasen y se integren dentro de una dimensión particular y personal dentro de cada propósito del Explorador Solar. “No es rezar por rezar, ni para adorar a dios, es para adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros, que es lo que la gente se ha olvidado y hoy andan adorando a los bancos, a la guerra, a los superman...”. Lo dijo muy sutilmente. En realidad, era muy directo y muy concreto en sus apreciaciones, pero sin juzgar y menospreciar a los otros. Para él, era necesario poner las cosas en su sitio, no por afectar a alguien sino para que no se tome conciencia, de que inconscientemente se puede seguir repitiendo una y otra vez, sin que se asuma la responsabilidad que a cada uno le corresponde, y de esta manera se siga reproduciendo lo mismo por siempre. “No hay que andarse por la superficie de las cosas sino siempre ir a la raíz, al origen de todo, en cualquier cosa y dimensión de la vida. Toda enfermedad, conocimiento, fuerza, está en su raíz, en su esencia primordial. No te olvides nunca.” Este fue tan solo el primer ejercicio de lo que él llamaba Muyuki, una de las partes que conformaban el Sendero de la Transmutación Energética, Kapak Ñan, es decir la senda de lo conocido, visible, ordinario. Complementario del Yuyak Ñan, Sendero del Florecimiento Espiritual, la senda de lo desconocido, invisible, no ordinario. Estos dos senderos en cruz conformaban el Inti Ñan o Camino Luminoso de la Conciencia, es decir, el textual (Kapak) y el contextual (Yuyak) en el camino iniciático de los Inkas. Y de esta relación, salía una de las denominaciones para la divinidad andina, como: Kapak Yayanchis o Tixi Kapak Unancha Yuyarina. Nuevamente volvió a formar el triángulo, pero esta vez lo dirigió al sol y miró a través de él. Me ordenó que concentrara toda la energía transparente del sol en el triángulo y que luego lo posara sobre la tierra, para unir al padre y a la madre a través del hijo. O que es lo mismo, para unir dentro de nosotros a nuestro sol y a nuestra tierra interior. Una vez el triángulo sobre la tierra, apoyó la frente sobre el triángulo y lo demás del cuerpo en cuclillas sobre el suelo. En esa posición, había que proceder a abrir el ano energético que estaba al final de la columna vertebral, en el sacro, y desde ahí entregar toda nuestra energía sobrecargada a la madre tierra. Era algo así como una posición para defecar, pero esta vez era para defecar energía pesada. “A igual que la caca que nos hace daño si no la descargamos, de la misma manera lo hace la caca energética. En realidad, la mayoría de seres humanos están enmierdados de energía densa, de ahí lo grotescos y pesados que están. El cuerpo físico lo hace en forma natural, pero para liberar los otros cuerpos: emocional y mental, se necesita hacérselo conscientemente, es decir provocar intencionalmente su expulsión, sino toda esa mierda de emociones y creencias se comienza a podrir dentro de cada uno”. Todo esto había que hacerlo, primero pidiendo permiso y solicitando que la Madre Tierra, Pachamama, recoga todas nuestras basuras y los trasformase en flores y frutos para la vida y para nosotros en particular. Se le agradecía por todo lo que se había recibido de ella, y se le pedía que nos ayude a reciclar nuestros pasos dados y nos brinde la oportunidad de abrir nuevos senderos. Finalmente se le demandaba que nos conceda la fuerza para guardar la inocencia, y que nos de el coraje para elevar nuestra pureza espiritual. Repitió nuevamente, que eran formas para que nuestra conciencia adquiera una disciplina y viva en unión y diversidad con todo, y así cotidianamente en cualquier acto de la vida. La Madre Tierra era otra persona como lo era nuestra madre biológica, pues en realidad no había ninguna diferencia entre nuestra madre personal y la madre cósmica. Volvió a dejar en claro, que no eran actos de fe o creencias, sino actos prácticos para formar nuestra conciencia sagrada. Dijo que una vez que el aprendiz encarnaba el ritual en su vida cotidiana, ya no necesitaba hacer rituales, ni meditaciones particulares o especiales, porque su vida en si mismo era un eterno ritual. Aseguro que los andinos no eran pueblos religiosos sino espirituales. “En este tiempo es importante hacer esa diferencia, las palabras han sido desgastadas, desvirtuadas y debemos redefinirlas. Hoy la religión es una creencia en una divinidad, y por el contrario, la espiritualidad es el conocimiento de la divinidad. Hay una gran diferencia entre creer y saber, entre imaginar o conocer, entre fe y experiencia. Antes la religión era una forma de religarse con la divinidad, hoy se ha convertido en la forma de religarse con la manipulación, con el dogmatismo, con la limosna de una iglesia económicamente poderosa pero espiritualmente miserable. Sin embargo, nosotros jamás hemos sentido la necesidad de religarnos con la divinidad, pues nunca nos hemos sentido separados de lo sagrado, solo aquellas personas o pueblos que tienen una visión distante o separada de Dios necesitan religarse. Pero quién vive sagradamente la vida está todo el tiempo en esa conciencia divina, y no necesita crear espacios sagrados, libros sagrados, ceremonias sagradas; la vida en si mismo es la sagrada y la gran ligazón con lo sutil. Por eso en América indígena no existen religiones, no existen profetas endiosados, no existen libros que contengan la palabra de Dios. No hay mandamientos eclesiásticos ni instituciones religiosas, nada particular ni exclusivo para conectarse con Dios; pues entendemos que todo eso esta por demás, esta ya presente, activo y escrito en cada rincón de la existencia. Los pueblos ancestrales de América eran espirituales porque descubrían y redescubrían a Dios en cada acto, elemento y forma de la existencia. No se limitaban a seguir una creencia sino que debían sentirla y experimentarla por sí mismos. Si se decía que Dios estaba en todas partes, debía percibirse que así era, por ejemplo en una piedra... incluso, la mierda es Dios, porque es vida, porque ahí se está manifestando la transformación. Si alguien bendice los alimentos antes de comer y no bendice su propia caca al momento de expulsarla, no ha comprendido que Dios se ha hecho presente como asimilación y desasimilación, que ese es el misterio de la vida. No ha comprendido la espiritualidad y es un fanático religioso, capaz de matar a nombre de su dios, como así lo han hecho y lo siguen haciendo los defensores del dios único y verdadero. Para nosotros, Dios o Kontixi significa Tomar Conciencia del Ser (Kay) y No Ser (Ama Kay o Inka) de las Cosas. En otras palabras, acceder al conocimiento de la realidad por camino propio, como fruto de una experiencia viva personal y con el sentimiento pleno de interiorizarlo en cada célula de su ser; es decir, vivir conscientemente, sin reproducir verdades de otros y peor de imposiciones dogmáticas de esclarecidos dueños del conocimiento o de intermediarios del progreso civilizador”. Terminó de hablar, posó nuevamente su frente sobre el triángulo en la tierra y procedió a recitar, algo así como un mantra: PAAAA… CHAAAA…, y luego le cantó: maa maaaa… ma ma maaaa… Después de repetirlo por cinco veces cada uno, levantó la cabeza y me explicó el significado de Pachamama, Madre Cósmica. “Pacha quiere decir Tiempo y Espacio, en la misma conjunción. No hay diferencia entre Tiempo y Espacio, es solo una ilusión mental la separación. Los pueblos andinos lo han entendido así por cientos de años, y el mundo moderno recién lo descubrió con Einstein y su teoría de la relatividad. El demostró para la ciencia racionalista que existía un campo unificado, y a partir de él la física se ha desarrollado enormemente, llegando a lo más avanzado en la actualidad que es la física quántica de Max Plank y la relativista de Einstein. Concepto que para nosotros era ya conocido y manejado, como puedes verlo en las construcciones de Tiwanaku, de Saksaywaman, donde ellos no pueden explicar como las construyeron; o en las operaciones quirúrgicas que realizábamos, incluso a nivel cerebral. Sin que te hable de la tecnología de transportación aérea, como lo cuentan las leyendas de los Hopi, cuando llegaron a América desde Kasskara (Mu). Para nosotros ese conocimiento era algo integrado y asimilado hace mucho tiempo. Habíamos comprendido muy bien la relación entre Tiempo y Espacio, y para ello lo fundamental era entender que en realidad el Tiempo no pasa, que somos nosotros los que pasamos ante el Tiempo, a igual que con el sol. Solo existe el Presente y no un Futuro impredecible, por lo que avanzamos con el Pasado de nuestros abuelos, quienes estuvieron antes que nosotros. Es decir, somos nosotros los que vamos detrás de ellos, y no ellos detrás de nosotros. Por eso para nosotros el pasado esta adelante y el futuro atrás, porque para nosotros la vida se desenvuelve en forma espiralada a partir del Pasado conocido. El Pasado está frente a nuestros ojos porque es todo lo conocido, lo que ya hemos vivido, lo que hemos aprendido. El futuro se hace y se rehace en el presente. Es el pasado el que nos guía y no el futuro. Y ese pasado nos dice que lo único visible es el presente, por lo que, no tenemos que hacer el futuro sino vivir el presente. No hay otra vida, o algo más allá, u otro futuro, sino este momento en que somos todo. Aquí y ahora es nuestro momento de poder, de verdad, de realidad. La vida avanza y regresa, el camino continua dando saltos en espiral y retorna renovada. Vamos marchando con todo el conocimiento acumulado de nuestros ancestros, vamos pisando las huellas de quienes nos precedieron y junto con ellas seguimos tejiendo el Gran Círculo Espiral de Vida, Kontixi. Nosotros somos nuestros propios abuelos que vamos regresando de época en época. Para ello, lo único que hicieron es observar como funciona el cosmos. La observación es la técnica más poderosa que tenemos los seres humanos y que hoy es muy poco utilizada. De esa atenta y prolija observación de como fluye el mundo, desde lo más grande hasta lo más pequeño, arribaron a comprender que todo lo existente formaba parte de una sola unión, el unidiverso complementario. O lo que es lo mismo decir, el Gran Vacío que abarca a todos los seres y objetos, a todo el pasado y el presente, todos los cuales están vinculados con el futuro a través del presente. Todo lo que existió en el pasado vive en el Infinito, pues si desapareciera ya no sería infinito. Y lo mismo se aplica a lo que existirá en el futuro, el cual vive en la Eternidad. La coexistencia del pasado, presente y futuro explica que todos los procesos sean cíclicos, con un encadenamiento circular: presente-futuro-pasado. En este encadenamiento cíclico y circular, periódicamente se vuelve al pasado, a través de un estallido unidiversal, de un bing bang cósmico, de una transformación natural y social. Nosotros lo llamamos Pachakuti, es decir, un retorno diferente del tiempo-espacio, o como dicen al eterno retorno. Un regreso a los tiempos pasados, pero en un nuevo nivel o banda de la gran espiral cósmica, dándose ahí verdaderamente un cambio o transformación en el ser humano, en la sociedad, en la naturaleza. Lo que no significa que el pasado haya sido superado o que el futuro este progresando o sea más desarrollado, simplemente es otra manifestación del pasado en una nueva forma. No hay lo mejor ni lo peor sino simplemente otra presentación. El Todo es todo, no necesita ni puede hacerse mas todo, y como es Todo es Uno al mismo tiempo, por lo que puede vivir de otra forma su infinita existencia. Es el pasado que nos dice como funciona la vida y hacia donde vamos, es el que nos dice cual es nuestro destino, por eso, quien desenreda el pasado desenreda el presente, quien comprende a su pasado comprende su porvenir, sino se dará con la misma piedra una y otra vez. Este concepto es muy diferente al de quedarse atrapados en el pasado, que significa vivir en base a los traumatismos del pasado, es decir, sin haberlos transmutado en conocimiento y sabiduría. Este proceso se va acumulando paulatinamente, en razón de que el pasado no ha sido destruido sino que se ha dormido dando paso al presente; pero sigue respirando en el presente en un nuevo sueño, o el pasado se ha vestido de presente. Y como en el presente se está haciendo el futuro, y en un momento será pasado, es decir, presente, y así sucesivamente. En síntesis, el futuro (inmerso en el presente) se ve enfrentado al pasado (que también está inmerso en el presente), de manera que ambos están sintetizados o comprimidos en el presente. Por eso se dice en todas las tradiciones de la humanidad, que lo único verdadero y cierto es el presente”. Paró nuevamente de hablar, miró al sol como verificando si él estaba de acuerdo, y luego de un respiro dijo que era mejor que continuáramos con el Saludo al Sol. Retomó nuevamente la última posición que habíamos hecho para explicarme la subsiguiente, es decir, posó nuevamente su frente sobre el triángulo en el piso, para desde ahí pasar al siguiente ejercicio; para lo cual deshizo el triángulo que formaba con sus manos y estiró los brazos hacia atrás de él. Luego lentamente se alzó desde las rodillas hacia arriba, y estirando los brazos hacia el cielo para desde esa posición mirar al sol. Al momento de levantarse había que tomar aire, cuando se estaba totalmente estirado en cuclillas se guardaba el aire por 7 tiempos, y nuevamente se regresaba a la tierra expirando por la nariz todo el aire retenido. Esa era otra forma de asimilación y desasimilación con el padre y la madre, a través de la respiración, e igual, se repetía por 5 veces. De ahí, procedió a acostarse de espaldas sobre el césped. Unió sus pies y esta vez formó un óvalo entre los dos, lentamente subió las piernas hasta llegar a mirar al sol a través de él. Se quedó en esa posición por siete tiempos y descendió expirando el aire, a igual como el anterior. Como siempre cinco veces, en el último ejercicio mis músculos abdominales comenzaron a protestar por la falta de oficio. En síntesis, primero habíamos formado un triángulo de poder con las manos, ahora hacíamos un óvalo con los pies, y desde esas posiciones mirábamos al sol por siete segundos. Luego se levantó y se sentó en posición de meditación, formó con su mano izquierda un semicírculo y dijo que representaba a una vagina o el sexo femenino. Con la mano derecha hizo un puño, que representaba el sexo masculino, y procedió a introducirla sobre la mano izquierda, uniendo de esta manera su lado masculino y femenino. Dijo que esa era la posición adecuada para entrar en estado de introspección o de observación interior. “Meditar es observar imparcialmente que sucede dentro de nosotros y a través de la observación consciente del cuerpo viajar al Silencio Activo, puerta de entrada al cuarto estado de conciencia y fuente de conocimiento. Solo de esa manera se puede observar correctamente la realidad, llave mágica para entrar en la esencia de la Consciencia Total, Kontixi.” Desde esa posición, y de igual forma como lo había hecho con la Madre Tierra procedió a hablarle al Sol en los mismos términos. Previamente había que concentrarse en el ojo energético del ombligo o segundo ojo espiritual y proceder a abrirlo, para ello podía visualizarse a esta central energética como el zoom de una cámara fotográfica, abriéndola y cerrándola a voluntad. Una vez abierto, proceder a prolongar el campo energético en dirección del sol mediante la imaginación y la intención, o con la voluntad cuando ya estaba plenamente controlado. Es decir, a partir del ombligo se extendía la nube de luz hasta llegar al campo energético del sol, para en esa posición absorber el máximo de energía solar que penetraba hacia nuestro interior. No era nada fácil, visualizar era relativamente sencillo pero que realmente estuviese abierto, requería de más entrenamiento y dijo que para aquello me ayudaría en otra oportunidad. Entonces, primero habíamos expulsado energía pesada a través del ano espiritual hacia la madre tierra, y luego absorbíamos energía ligera del padre sol a través del segundo ojo espiritual. Así mismo, procedió a recitarle al Padre Sol en forma similar: INNNNNN… TIIIIIIII…, y a cantarle: taaa taaaa… ta ta taaaa… Me explicó que Waka quería decir Sagrado en kichwa (quechua en Peru), y que el sol en verano estaba totalmente entre nosotros por lo que era más potente y dándonos más calor, razón por la cual también le llamaban Waka, a más de Inti, como principalmente se lo conocía. Y Tata o Taita significaba Padre, es decir, que Tayta Inti era el Padre Sol o la Sagrada Luz de la Conciencia Infinita. En definitiva, decir sol era lo mismo que decir sagrado, pues no había ninguna diferencia entre la conciencia del sol (Kapak) y la conciencia luminosa (Yuyak), pues eran una misma conciencia sagrada: TIXI KAPAK YUYARINA "Por su parte, Waka en lengua Aymará quiere decir el centro del centro, es decir, el punto de encuentro entre el camino del sol y la conciencia de luz, es el centro sagrado donde confluye todo en la vida. Por eso se dice que todos los caminos salen y regresan al centro. El Inti Ñan es también conocido como Waka Ñan." Después de que repetimos cinco veces el cántico, y de la misma forma en que antes habíamos hecho la respiración de la tierra al cielo, lo hicimos luego del cielo a la tierra. Para ello, tomó a través de la nariz aire solar e infló sus pulmones, guardó todo ese aire en su vientre, descendió la cabeza hasta topar el mentón con la garganta. Desde esa posición expulsó lentamente el aire, al mismo tiempo que dirigió su cabeza hasta posarla sobre el suelo. Ahí reposó por siete tiempos para luego regresar a la posición de sentado. Me quedé sorprendido de su flexibilidad, yo no pude llegar hasta el suelo, me faltaron unos 20 centímetros para topar la tierra. Así repetimos por cinco veces la respiración solar. Finalmente venia un séptimo y último ejercicio de esta meditación solar. Desde la posición de sentado se abrían y se cerraban los ojos por 11 veces, para luego cerrarlos completamente, quedándose en contacto y unión confidente con el Padre Sol. Si se quería se podía abrir otra vez los ojos y repetir la abertura y cerrada de los párpados, y así cuántas veces se quisiese. Este último me recordó a mis meditaciones, cuando buscaba claridad en la oscuridad de mi vida. Hasta aquí fueron las primeras enseñanzas del Muyuki o también llamada Serpentina por el Wakakué. Posteriormente él me enseñaría otros ejercicios y artes solares, todos los cuales conformaba el Kapak Ñan o el mundo conocido, uno de los senderos del Camino Sagrado Andino. Parte por parte me las fue compartiendo, a medida que iba interiorizando las unas y cuando él sentía, que yo estaba listo para las siguientes. REFRENTES HISTORICOSLos cronistas españoles hablan de que los Wakakué podían mirar el sol por varias horas todos los días. Así lo certifica el padre Martín de Murúa, quien escribió en 1590 su libro Historia de los Incas: “Los incas tenían algunos doctores o adivinos filosóficos llamados Guacacue (Wakakué) que andaban desnudos en lugares aislados y lóbregos de la región e iban solos por los desiertos, sin descanso ni tranquilidad y se dedicaban a la adivinación o a la filosofía. De sol a sol miraban el disco solar con gran tenacidad, sin importar cuan encendido estuviera, sin mover los ojos. Decían que en el disco encendido y espléndido veían y alcanzaban grandes secretos... Todo el día se la pasaban de pie sobre la ardiente arena sin sentir dolor; y también sufrían con paciencia el frío y la nieve (de los altos).Vivían una vida muy pura y simple... y no anhelaban nada más allá de lo que la razón y la naturaleza demandaran. Su sostenimiento era muy fácil, no perseguían lo que la sagacidad, la codicia, el apetito buscan en todos los elementos, solamente lo que producía la tierra sin ser maltratada por el hierro (sembrar y cosechar)... Así que llevaban a su mesa de manjares (mesas con provisiones para los espíritus); y como consecuencia de esto, entre ellos no había dolencias o diversas enfermedades, sino que tenían una salud perfecta y morían a una edad avanzada”.
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